Reviente.
Saltarín corroído.
Anémico en salmuera.
Intrépido caracol
En escaleras de Escher
Pintadas à la Van Gogh.
Lujurias rompecadenas
Fumatas madrugadoras
Fornicador exhausto
De prepucio lastimado.
Golpeado
castigado
masacrado
envenenado
Único medio encontrado
para probar que estoy vivo,
dijiste sonriendo
al cruzar nuestro parque,
aunque
para eso bastaba un respiro.
Eros nórdico
El celeste de sus ojos
se ocultó en las sombras.
Y reapareció en un brillo
Que trepaba vigoroso
desde su pubis.
Matilde
Quienes hablan ahora
son su piernas,
más bellas que nunca
en las sandeces
que profiere su boca
de enormes dientes.
Muchacha platense
Rizos color caramelo.
Piel cetrina. Ojos negros.
Detrás de ellos el fuego.
Y, por si acaso,
un libro en la mano.
Iconoclasta
Aquel espectro andrógino
que fantaseaba a diario,
se le apareció seductor e imperativo
una mañana.
Y el pobre intentó tocarlo.
-Ya no dormirás- le dijo el espectro-
y desapareció en la luz del flash
de su cámara..
El poder
--Marcaré los límites de nuestra patria--
dijo el faraón moderno en lata.
--¿Para qué?-- le preguntó el desposeído.
--No quiero que te conviertas en esclavo de mi vecino--.
Textos: Marta Binneti