Revista de creación artística y literaria

9 de septiembre de 2008

AITOR MARIN CORRECHER


AYER, MAÑANA, AHORA.

Ahora que la distancia
son centímetros y segundos,
y que han sido años y calles,
nos buscamos las miradas entre haces de luz.
Y filtrados por los cristales del olvido
tus ojos me arañan el pecho,
me zarandean el alma
que tuve en algún tiempo viejo,
de horas que pasaban como trenes
de plomo y madrugada.
Y es lejano
el vaho resacoso de nuestras bocas,
el olor a incendio
en el verano de nuestras pieles,
tan desconocidas ya,
que no se rozan y arden sábanas,
que no se humedecen y resbalan
una en otra
en ritual.


Mis ojos registran los tuyos
y en un rincón,
el más negro y profundo
de tu abismal pupila,
me encuentro abrazando el recuerdo
vaporoso de tu cuerpo.
Me hablas con voz de hielo
y la luz quemada de tu rostro
tirita y desaparece
junto a mi adiós de ceniza.

28 de agosto de 2008

JOSÉ ANTONIO BANDA

MUNDO EN UNA SÍLABA

----------------------------------A Briseida

Es tu rostro grano de arena inmenso,
tu voz, río después de la cascada,
en tus ojos se distingue el brillo de las hojas,
los círculos concéntricos del jardín inquieto.

Tu dedo índice señala lo que no es visible
--------------a los ojos que son nuestros ojos,
vives inmersa en la sonrisa del viento
que pasa por nuestros cabellos.

Tú me otorgas al abrir los ojos palabras líquidas,
la partida del castillo de habitaciones horadadas
al campo de oleaje interminable.

La perfección del mundo es una sílaba
-------------------------que sólo tú conoces.

----------------------------------Alcorcón, España, 2007

11 de agosto de 2008

CARLOS G. BURGOS

ODA A MI ‘…………….’

Caja negra de mis otras vidas.
Fuente inagotable de avatares.
Azote brillante de mi retina,
rienda de mis pulgares.

Por ti no moriría.
Pero he muerto en mil lugares.
Tras tu puerta,
soy quien yo querría,
un héroe de alma ‘errante’.

Luz celeste en mi agonía.
Eres pórtico de Antares.
Fuente de mis desvelos.
Forja y martillo de deidades.

Sólo en tu penumbra,
Consigo burlar a la muerte
al reencarnarme de la mía
en otra de tantas suertes.

Y caigo en la más impía,
cuando tengo que apagarte.
El yelmo se torna ‘bacía’,
pica en escoba sin estandarte.

PLAY STATION

Texto: Carlos G. Burgos

4 de agosto de 2008

JULIETA VIÑAS ARJONA

PROPÓSITO DE VIDA
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Me he propuesto jugar a la vida de pueblo.
Comprar naranjas al señor de la esquina
-este juego sólo es factible en mi barrio,
un ex-pueblo-
rastrear el sosiego en las callejuelas lindantes
a la iglesia, y encontrar algún perro dormitando
en el empedrado;
contemplarlo,
sin sentir premura por llegar a ningún sitio,
sin pretender destilar el tiempo.

Después quisiera que vengas donde estoy
con la única pista que pudiera sugerirte
la luz del día,
sin otros mensajes que no sean certezas,
la de saber tomar el camino hacia mi casa
y luego dejar caer tu mano
sobre mi puerta.


Texto: Julieta Viñas Arjona

29 de julio de 2008

ALBERTO SANTANA GUTIÉRREZ

POST-IT

Se ha roto el último paraguas. He comprado las cebollas que me pediste y he vuelto a casa. He recogido la notita escondida debajo de la alfombra, he preparado alguna de esas salsas que tanto te gustan para el arroz, mientras cantaba aquello de Naked in the kitchen... La caldera no va. He tenido que ducharme con cacitos de agua fría otra vez. Tenía el cuerpo empapado y pensaba que vendrías a buscarme. No s. Me hubiera apetecido tomar un té en el sofá y estrenar las tazas que compramos en Marruecos. Contigo, quiero decir.

En fin. Te he escrito esta nota para decirte que hay un paraguas negro con franjas azules en la repisa de arriba. Que ya pagué enero y febrero, y que he dejado el adelanto de marzo en la mesita del salón. Quédate las tazas. Sabes que odio las despedidas.

Imagen y texto: Alberto Santana
www.elclubdondelospoetasviven.blogspot.com

21 de julio de 2008

JOSÉ ESTEBAN RICO SOGORB

“Gritan los borrachos por los rincones del viejo bar...suena un rayado disco de Janis Joplin...los yonquis se extasian en el baño y ellas se pintan por penúltima vez...corre el alcohol por las venas: AUTODESTRUCCION” (José E.Rico)


ODIO EL ALCOHOL

Acabaré -quizás si, quizás no-
por aborrecer el alcohol
que nos envenena las noches.

Posiblemente, porque sentí a la Cólera
encender iras y odios
en las frías noches de invierno.

O porque -¿recuerdas?-
corrímos enfurecidos
por los desolados callejones.

Recuerda que entramos
en casa airadamente,
cerrando puertas a patadas.

Aún guardo muy bien
aquellas frases tuyas tan fuertes,
resonando como golpes
sacudiendo mi orgullo
hasta desnudarlo.

Aquel queso blanco
que estrellaste con rabia
contra el cuadro del pasillo
que terminó roto en el cubo de la basura.

Recuerdo el abismo
que se abrió en nuestra cama
divindiéndonos como límite
para sentirnos tan distantes
cuando incluso nos rozábamos las piernas

Regresé a las orillas del precipicio
tras sentir como un simple colchón
me separó de ti.

Todo comenzó una noche...
...hace años...con el alcohol.

...Creo que, acabaré odiándolo...

15 de julio de 2008

CARLOS ALMIRA

EL OMBLIGO



Adán hizo una lista con todas las cosas que deseaba. Llamó a Dios, se colocó donde Él pudiera verle bien, y le mostró el ombligo.

Él se ruborizó y, en un primer arrebato, le arrancó una costilla.





Texto: Carlos Almira

Imágen: Fresco de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, La creación

6 de julio de 2008

JAVIER VENTURA MULLOR


Oxígeno


el aire me sobra
y sin quererlo
aprendo a respirar

ahora es cuando
quiero que aparezcas
y te desnudes
sin quitarte la ropa
y que me vistas
quitándome la ropa

te haces la despistada
cuando te pido
que limes las aristas
de mis sueños
y un poquito de
lava de tus labios,
antídoto,
para curar mi sed

Texto e imagen: Javier Ventura Mullor
http://www.anticasitodo.blogspot.com

29 de junio de 2008

JOSÉ MARÍA BARREDO


VORÁGINE

La vorágine absurda de la calle,
el estruendo de una moto que no cede
su soberbia y el eco inapelable
de voces que taladran las ventanas.
También un grito que es ladrido
en la mañana rota por el dique
que desborda, que arroja un tráfico
implacable, sin horas que lo frenen,
o el vaivén de una masa irregular,
sombras que se mecen en el brazo
de un compás, siempre dibujo inacabado
cuando la brújula perfila un solo rumbo,
que gira, espiral de la vorágine.
Todos ellos roedores del silencio.
El mundo se desplaza y no lo hará
sin ti, sin ninguno de nosotros,
los émbolos, pistones, las bujías
que alientan el motor de cuatro tiempos,
rueda sin fin, circunferencia de furor,
interminable laberinto
donde labra la vorágine absurda de la calle.

27 de junio de 2008

DIONISIO BLASCO

DOS MIRADAS

Tan solo éramos dos miradas que se buscaban sin descanso. Tan solo eso, hasta que se encontraron de cerca y no pudieron evitarse.
Aun con los ojos cerrados y la mente en reposo, aparecíamos el uno en el otro.
Aun con los ojos vendados y la mente en blanco, sabíamos cuando estábamos el uno delante del otro.
Pero aquel 31 de octubre y que todos los santos nos perdonen, acabamos durmiendo abrazados como se merece.
Ya sé, siempre escribo en primera persona como si lo viviera, como si lo sintiera, como si yo fuese parte de aquella olimpiada de besos improvisada, como si yo quisiera hacerme participe de que yo fui el que junto a ella llegamos al olimpo de los dioses entre sudor y lagrimas.
Dos miradas que se aprendieron de memoria hace tiempo, pero nunca, jamás, se imaginaban con un final tan feliz y en teoría eterno.
En tercera persona seria absurdo describir como cayeron los zapatos al suelo.
Ese par de pares que precedían el fin de algo y el comienzo del milagro.
En tercera persona, el problema es que esa tercera persona no estuvo allí.
No podía haber visto nada y menos sentido nada. Tan solo lo que uno de los dos contase por la mañana y espero y deseo que no fuera asi.
Llego un momento en el que se hizo la oscuridad
y en que aquellos cuerpos, todavía vestidos,
se acariciaban con la atención y delicadeza
del que pretende aprender a leer en braille.
Supongo que pasarían horas asi.
Llenas de palabras al oído y con respiraciones impropias del ser humano. Es curioso.
Tan extraños y a la vez tan conocidos.
Tan impacientes y a la vez tan efusivos
que ninguno de los dos quería separarse
para ir a buscar un preservativo.
Esa tercera persona nos lo podía haber traído.
Y nos podía haber tapado...
cuando nos quedamos dormidos.
Y nos podía haber servido el desayuno.
Y nos podía haber limpiado la habitación.
Y muchas mas cosas.
Pero como ya digo, hay cositas en esta vida
que cuando uno directamente las cuenta...
...Huelen mucho mejor.

dionisioblasco.blogspot.com

15 de junio de 2008

MARIO MELÉNDEZ



Armando Roa Vial (Santiago, 1966)


SÓTANO
De tanto jugar con el lenguaje
olvidé cerrar la puerta de la palabra sótano
y la noche se desbarrancó escaleras abajo
entre paredes que se ajaban en silencio
y estertores de relojes
y baúles polvorientos
y un vago tumulto de pensamientos muertos.
Todo se volvió subterráneo
hasta perder sus raíces en medio de la oscuridad.
Y entonces sentí que algo se despeñaba
en la profundidad devoradora de mi boca
hasta convertirse en forma sombría,
en opresión de tierra
y en proximidad de huesos.
(De “El hombre de papel y otros poemas”)


TEXTO: Selección de un poema del libro de Mario Meléndez "Tábanos"(antología de 13 poetas chilenos)
Ilustración: "La batalla azul" de Leo Lobos

11 de junio de 2008

JAVIER IGLESIAS PLAZA


Sombras y Niebla


El primer poema que escribo en meses
porque anduve demasiado ocupado desmoronándome.
El cursor me interroga
y no tengo otro silencio que contestarle:
empieza a hacer diez años de casi todo…


Shadows & Fog:
“Hace un momento estaba tan calentito en la cama
y ahora, de repente, formo parte de un plan”;
el microscopio de aumentos infinitos
chilla su incapacidad para mostrarnos
la médula de las tinieblas.


Recuerdo de pronto un día que no viví,
el de mi nacimiento,
llorica pedazo de carne morada,
cuando perdí mi capote de libertad
de albedrío
de garras como agujas hipodérmicas,
porque la sangre quiso seguir sus instintos.


Y ahora escribo esto pegado al teclado,
como un adicto a su estado de carencia,
antes de volver a mis normópatas estudios:
eterno kafkiano opositor al Ministerio del Sombrero Gris
del Compromiso.

www. tannhauser.blogia.com

8 de junio de 2008

PATRICIA NÚÑEZ



Una cadena de alientos
se enreda en la mesa,
eeeeeeeeetránsitos deshojados
eeeeeeeeeque habitan llenos
eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeede ladrillos y letras.

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1 de junio de 2008

ISABEL SERRANO CASTRO


Empapado en un sudor pestilente

desde la habitación del hotel

vuelvo de un abismo sin sombras

noche en tierra

agria travesía encantada

la misma pátina espesa

que engendró el sueño

toca dormir aquí, no hay otra,

mañana...

...guardo las cosa en una malla apretada,

en el muelle

se amontonan cadáveres de peces

de todos los tamaños,

algunos aletean desesperados

llenos de dudas, quizás,

en todos ellos, como en mí,

late un mismo instinto de conservación,

el caso es que tenían una técnica distinta

carente de belleza.


25 de mayo de 2008

ANA ISABEL ALVEA


CUNA DE SUEÑOS






Ella lo había añorado intensamente, y ávida de comunicarse, le mandaba sus palabras en correos electrónicos. Él contestaba vagamente: estoy bien, se aclara el paisaje, todo es posible. Pero ella no sabía en qué dirección se aclaraba el paisaje. Y el corazón latía y latía, y su imaginación volaba y volaba en ese silencio. Él se construía en la distancia con hilos invisibles. Ella se destruía en esa invisibilidad. Al fin , él se hizo visible con su nueva vida. Ella decidió pasar de puntillas para no molestarlo, continuar y reconstruir la suya. Aprendería de su error, a partir de ahora, sólo atendería a lo explícito y literal. Es el mundo virtual una peligrosa cuna de sueños.





23 de mayo de 2008

BERNARDO BERSABÉ

CIUDAD BELÉN
La ciudad te seguirá. 
Vagarás por las mismas calles. 
Y en los mismos barrios te harás viejo.
Konstantinos Kavafis


Ciudad que dejas atrás uniformes y dudas,
tu rostro aquí -el rostro de mi amor- son tus piernas,
las piernas con las que voy caminando.

Ciudad Belén,
abanico que revelas y ocultas la vida
limpia como el motín de un ingente
y tan de piedra,
tan lengua en la lluvia,
tan espalda,
tan siesta en el mar.

Sonrisa y sol uniendo dos países en guerra
pelo al desanudarse,
tormenta en las balcones del crepúsculo.

Tu vientre es el jadeo del mar,
la sístole del día.

Afluente y biosfera, marea,
recibes todos los nombres del agua.

Pero tu sexo no tiene seudónimo,
es la otra cara del tiempo,
el dorso de la vida.

Allí cesa toda plegaria,
la belleza no es comprensible
-replegada en sí misma- es vacío
y la luz –cuando estamos juntos- es tiniebla,
luz para dos ciegos.

Allí el tiempo se detiene a pensar,
los puntos cardinales nos tientan,
es el lugar donde nos perderemos siempre.

Ciudad Belén,
allí se acaba el tiempo,
aquí comienza para nosotros.

Texto: Bernardo Bersabé
www.bernardobersabe.blogspot.com

18 de mayo de 2008

JESÚS FORNIS


 PASADO, PRESENTE, FUTURO

Subí a aquel tren porque me sentía tan perdido que necesitaba que algo en mi vida tuviese un destino claro. Por equipaje llevaba un hato de tristeza y una maleta de decepciones. Me senté en un rincón y me dejé mecer por el dulce traqueteo. Por curiosidad comencé a posar mi mirada en los viajeros. Entonces te vi, hermosamente afligida, tiernamente apenada. Ocupé el asiento que había junto a ti y te sonreí. Dos paradas más tarde mi mano reposaba sobre la tuya. Cuando nos bajamos al final del trayecto, olvidé recoger el equipaje con el que había subido.


    

Texto: Jesús Fornis
Imagen: "Spellbound" (1945)

15 de mayo de 2008

JAVIER PÉREZ-AYALA

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DÍAS DE LLUVIA


Pues claro que me acuerdo
de aquellos días que pasábamos juntos.
Tú ambicionabas ser juez o fiscal,
ahora no lo recuerdo,
me esperabas a la salida del trabajo
mirando el escaparate de una tienda de regalos.
Ese día estaba lloviendo y se te rizó el pelo,
yo te abracé porque tenías frío,
y a ti se te escapó un beso.

Luego trascurrieron los encuentros, 
en aquel piso diminuto de la calle Fleming,
recuerdo con claridad la humedad de nuestra piel,
el olor a incienso, la levedad de tu cuerpo,
el hueco que formaban tus huesos.

Después me enfadé
porque te fuiste con otro más joven y más bueno.
Por eso, ayer, 
cuando íbamos caminando por el pueblo
tu cogida de la mano de otro novio,
y me preguntaste si me acuerdo
de nuestros encuentros, yo te respondí:
––“La verdad, es que ya no me acuerdo”––
ni de la humedad, ni de la levedad, ni del hueco.



Texto: Javier Pérez-Ayala
Imagen: Lluvia

11 de mayo de 2008

AMPARO LÓPEZ PASCUAL




TRÁNSITO


Primero la calle se llenó de niños que enseguida
fueron muchachos y muchachas alargados.
Parecía que la vida iba a ser sólo
sábado por la tarde para siempre.
Si se ataban los extremos de la calle
quedaba una verbena de bromas y suspiros
en zigzag.
No sé cuándo, en qué momento
el aire allí atrapado encontró un resquicio
y hay algunas fotos de antes y después
pero no del delito.
Nos habían advertido los viejos
que tomaban la sombra de su sombra
-sólo ellos, porque ellas cosían calcetines
para olvidar-
nos habían dicho: yo también tuve piernas
y no pude huir.
Pero no sirven los oídos de un tiempo para otro.
No sé cuándo dejó la calle de moverse
y volvieron a tomarla los arbustos
los perros que olisquean el largo aburrimiento
y los viejos
con ese único ojo que mira hacia el final.

Texto: Amparo López Pascual
www.lacoctelera.com/noesposible


3 de mayo de 2008

DANIEL GONZALEZ IRALA


EL LOOK DE UN TRIUNFADOR


Lleva americana escocesa, bebe whisky White Label (o si no hay, se conforma con una copa de Mateus Rosé), se perfuma con Titto Bluni y fuma, preferentemente en lugares cálidos, alguna marca de tabaco rubio light; se mira, se peina, se repasa, está esperando con el periódico del día abierto en la sección de Economía, a una chica, una de tantas de las que pasaron por su vida, sin advertir su alergia al compromiso, a lo establecido, a lo que por exceso de familiaridad, le parece trillado y poco glamouroso; es una criatura anónima, pero tiene ínfulas de triunfar, porque ese es su destino y el secreto propósito que entre unos padres obreros y un estilo de vida más o menos adinerado, le hicieron procurarse: triunfar, comer, beber y vestirse en los mejores sitios, disfrutar de las más envidiadas compañías, aunque eso suponga a veces una pequeña piedra en el zapato o desliz, que simplemente se iría sacudiendo desde la suela al talón con un golpe seco. Así era Peter Smith, un tipo de nombre anodino, pero perfectamente identificable por las páginas de Google como alguien que manejaba dividendos y ofrecía al mundo su renovada y orgiástica visión de lobo estepario, capaz de hacer lo que fuera por conseguir dinero, y por tanto mujeres, y por tanto ropa.
Tras terminar una dura carrera de Arquitectura en la Universidad y probar los distintos departamentos de trabajo que le ofrecía tal distingo, no le faltó a Pete carrera de fondo como asistente y técnico de despacho que, aunque venido a menos, ya hacía sus primeros pinitos. Pero la vida imponía su marcha, y no había subida de sueldo sin renuncias laborales que para una familia a la que le había costado salir adelante suponía un nuevo paso a un precipicio que él no veía como tal, al fin y al cabo progresar significaba eso, dejar rencores para ganar ambiciones, progresar para no dilatarse, correr, asumir el vértigo y una necesidad un tanto insensata de éxito. El padre de Pete, Mann, además dejó de ser una referencia para él pues años antes de terminar en la escuela, de alguna forma fracasó por razones de idealismo como empresario, lo que provocó una separación irreductible con el amor y madre de sus hijos. Sentirlo servía de poco, y si bien la hermana de Pete vio peligrar su salud por un comportamiento que la hacía retraída y excesivamente tímida, lo cierto es que el único empuje posible y plausible era dar rienda suelta a los deseos y ambiciones de Pete, quién reconvertido en héroe (más para sí mismo que para el resto) tendría que dar la apariencia y el empaque de los hombres hechos a sí mismos que colaboraban como podían en la economía familiar.
Esta decisión o imagen superlativa de sí mismo le hizo abandonar ciertas inquietudes artísticas sobre su sector, así como técnicas, para observar antes de tiempo y con pasión, como el poder estaba en los consejos de administración y en la gestión, en algo intocable y supremo más por el deseo que por la realidad; seis años de carrera y una peculiar y corta actividad en busca de sí mismo, le hicieron subrogar sus prerrogativas a un único bien, aunque ello supusiese trabajar de camarero, ese bien, era, por supuesto, el dinero.
Morenazas de ojos verdes, rubiancas de escote voluptuoso, todo tipo de mujeres se acercaban en busca de seducción o quizás algo más; inteligentes, tontas, oportunistas; airadas, excéntricas, tranquilas, nerviosas, serenas, todas tenían algo que pedir al nuevo yogurín que entraba impoluto y de traje todos los días, ¿hacer o dejarse hacer?, ¿mirar o contemplarse de nuevo en el espejo como un cisne hipersensible que conquistaba corazones, un tipo recto, en apariencia íntegro, cabal, cerebral, asertivo, aventurero, clásico?.
Pero, ¿qué aparencia había tras este poderoso look?, ¿habitaba Superman dentro?, desde luego nadie diría que era ese Christopher Reeve de los últimos años el que tantas pasiones levantaba; al principio era todo un juego, pero implacable, no se mostraba igual de dulce ante la mirada de los envidiosos (ay, siempre los hay) que veían que en su integridad el tipo no se prestaba a aventuras de fin de semana y que la idea de experto financiero no se asociaba al de ponedor de cuernos con doble vida. Sus aventuras las vivía de una forma individualista y acérrima y se soportaba a ellas, tanto como a su identidad tópica de machito, desde la ingenuidad de un antihéroe de Huston, con una naturalidad arrebatadora, que daba una imagen de perfección y limpieza ante los demás, que sólo se rompía ante una endeblez de carácter que lo hacía demasiado asequible a todo el mundo, no por su don para la conversación, sino por su natural donosura y simpatía. Era Peter uno de esos caracteres complejos que de tanto ser analizados por otros se hacía frágil y conseguía hacer o convertir sus pensamientos en cristalinos (o al menos así lo sentía) ante quién simplemente, plácidamente, le observaba.
Su talle y porte transpiraban la tranquilidad que para Jane tenía Tarzán, pero, ¿y por dentro?, ¿qué pasaba por esa cabeza inquieta y rocambolesca, desconfiada y a veces pertrecha, si no era la inseguridad de una juventud con pocos errores y menos frustraciones aún?.En su fuero interno, necesitaba equivocarse, cagarla de una forma definitiva para sentirse vivo, abandonar sus viajes con compañeros a Estados Unidos o Budapest, para visitar de una vez por todas los peligros de África, aunque no fuese para convertirse en Kapuscinski, sólo para darse cuenta de la suerte que desde la humildad le llevó al camino.
El affaire impropio y las ganas de meterla en caliente sobrevino a lo que muchos pensaban era su perdición como hombre de negocios; dado que aún arrastraba el complejo de no pertenecer a una familia que igualase su tipo y calidad de vida, decidió optar por una exuberante jovencita de padres adinerados y con puestos en distintas ramas del sector bursátil, primeras espadas en electricidad, químicas o editoriales, y no sólo el sector de la construcción; la decisión no era premeditada, pero aquella mujer lo quería atadito y dispuesto a irse a su pueblo a vivir cuando apenas llevaban dos meses acostándose; para Peter, Sylvia (que así se llamaba), iba muy rápido y si bien su carácter e inteligencia así como un morbo por el que él la había espiado desde su cuarto mientras se bañaba, le hacía rebelarse más hacia estas salidas de tono que hacia su agradable compañía. Con Sylvia, Peter descubrió que no es bueno que el hombre esté solo, sobre todo si le crecía cada dos por tres un bulto entre las piernas que a veces no se le quitaba ni con baños de agua fría. Antes de formalizar cualquier mudanza de ella a su apartamento (aunque fuese la del cepillo de dientes) se aseguró tácitamente de que en su vida no habría problemas de celos o susceptibilidades por amistad heridas, pero cuando adivinó que ella trabajaba en otra sección, pero en la misma multinacional, su vida se sumergió en una pesadilla y paranoia que le hacía desconfiar de cualquier comentario y ser él la víctima de aquello que había querido evitar en los demás; sentía que esta vez sus pensamientos eran aún más transparentes cuando lo que empezó a llamar la atención de los otros es que tenía un affaire deslizante y algo siniestro con una comercial; este problema le hizo rendir menos en el trabajo y establecerse más como medianía, que desde la brillantez del triunfador que siempre se propuso ser.
Ahora, si le preguntabas por su estado de ánimo, se veía al auténtico Peter, alguien relajado por haber podido deshacer de su cerebro esa imagen costrosa de triunfador, pero con un nuevo problema, quizás el de muchos mortales, un problema por pagar hipoteca, comida, casa, por sobrevivirse a sí mismo, por coger las oportunidades y no dejarlas escapar, pues Peter era de esas personas que si no cogen su tren de vida a la primera, se desesperan, de alguna forma, son rápidos, pero igualmente exigentes, tanto consigo mismo, que parecen no concederse perdón por un desliz que en otro sería sin importancia. Este sufrir por amor no le envilecía con el tiempo, es más le hacía cada vez más vulnerable, sin llegar a ver en esta sensibilidad asomo de grandeza, sino sombras de cobardía, como si todo su recorrido personal y profesional quedase anulado y ahora sólo desease amar a Sylvia (de quién todos decía que estaba por interés) y amarla hasta que se le partiese la polla en dos, para así pasar a la historia como uno de esos héroes incomprendidos, que sin hacer nada especial, consiguió atreverse a ser él mismo.


Texto: Daniel González Irala
www.danielgonzalezirala.blogspot.com
Imagen: Jean Paul Belmondo (Película: "Al final de la escapada".1959)
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