Revista de creación artística y literaria

29 de junio de 2008

JOSÉ MARÍA BARREDO


VORÁGINE

La vorágine absurda de la calle,
el estruendo de una moto que no cede
su soberbia y el eco inapelable
de voces que taladran las ventanas.
También un grito que es ladrido
en la mañana rota por el dique
que desborda, que arroja un tráfico
implacable, sin horas que lo frenen,
o el vaivén de una masa irregular,
sombras que se mecen en el brazo
de un compás, siempre dibujo inacabado
cuando la brújula perfila un solo rumbo,
que gira, espiral de la vorágine.
Todos ellos roedores del silencio.
El mundo se desplaza y no lo hará
sin ti, sin ninguno de nosotros,
los émbolos, pistones, las bujías
que alientan el motor de cuatro tiempos,
rueda sin fin, circunferencia de furor,
interminable laberinto
donde labra la vorágine absurda de la calle.

27 de junio de 2008

DIONISIO BLASCO

DOS MIRADAS

Tan solo éramos dos miradas que se buscaban sin descanso. Tan solo eso, hasta que se encontraron de cerca y no pudieron evitarse.
Aun con los ojos cerrados y la mente en reposo, aparecíamos el uno en el otro.
Aun con los ojos vendados y la mente en blanco, sabíamos cuando estábamos el uno delante del otro.
Pero aquel 31 de octubre y que todos los santos nos perdonen, acabamos durmiendo abrazados como se merece.
Ya sé, siempre escribo en primera persona como si lo viviera, como si lo sintiera, como si yo fuese parte de aquella olimpiada de besos improvisada, como si yo quisiera hacerme participe de que yo fui el que junto a ella llegamos al olimpo de los dioses entre sudor y lagrimas.
Dos miradas que se aprendieron de memoria hace tiempo, pero nunca, jamás, se imaginaban con un final tan feliz y en teoría eterno.
En tercera persona seria absurdo describir como cayeron los zapatos al suelo.
Ese par de pares que precedían el fin de algo y el comienzo del milagro.
En tercera persona, el problema es que esa tercera persona no estuvo allí.
No podía haber visto nada y menos sentido nada. Tan solo lo que uno de los dos contase por la mañana y espero y deseo que no fuera asi.
Llego un momento en el que se hizo la oscuridad
y en que aquellos cuerpos, todavía vestidos,
se acariciaban con la atención y delicadeza
del que pretende aprender a leer en braille.
Supongo que pasarían horas asi.
Llenas de palabras al oído y con respiraciones impropias del ser humano. Es curioso.
Tan extraños y a la vez tan conocidos.
Tan impacientes y a la vez tan efusivos
que ninguno de los dos quería separarse
para ir a buscar un preservativo.
Esa tercera persona nos lo podía haber traído.
Y nos podía haber tapado...
cuando nos quedamos dormidos.
Y nos podía haber servido el desayuno.
Y nos podía haber limpiado la habitación.
Y muchas mas cosas.
Pero como ya digo, hay cositas en esta vida
que cuando uno directamente las cuenta...
...Huelen mucho mejor.

dionisioblasco.blogspot.com

15 de junio de 2008

MARIO MELÉNDEZ



Armando Roa Vial (Santiago, 1966)


SÓTANO
De tanto jugar con el lenguaje
olvidé cerrar la puerta de la palabra sótano
y la noche se desbarrancó escaleras abajo
entre paredes que se ajaban en silencio
y estertores de relojes
y baúles polvorientos
y un vago tumulto de pensamientos muertos.
Todo se volvió subterráneo
hasta perder sus raíces en medio de la oscuridad.
Y entonces sentí que algo se despeñaba
en la profundidad devoradora de mi boca
hasta convertirse en forma sombría,
en opresión de tierra
y en proximidad de huesos.
(De “El hombre de papel y otros poemas”)


TEXTO: Selección de un poema del libro de Mario Meléndez "Tábanos"(antología de 13 poetas chilenos)
Ilustración: "La batalla azul" de Leo Lobos

11 de junio de 2008

JAVIER IGLESIAS PLAZA


Sombras y Niebla


El primer poema que escribo en meses
porque anduve demasiado ocupado desmoronándome.
El cursor me interroga
y no tengo otro silencio que contestarle:
empieza a hacer diez años de casi todo…


Shadows & Fog:
“Hace un momento estaba tan calentito en la cama
y ahora, de repente, formo parte de un plan”;
el microscopio de aumentos infinitos
chilla su incapacidad para mostrarnos
la médula de las tinieblas.


Recuerdo de pronto un día que no viví,
el de mi nacimiento,
llorica pedazo de carne morada,
cuando perdí mi capote de libertad
de albedrío
de garras como agujas hipodérmicas,
porque la sangre quiso seguir sus instintos.


Y ahora escribo esto pegado al teclado,
como un adicto a su estado de carencia,
antes de volver a mis normópatas estudios:
eterno kafkiano opositor al Ministerio del Sombrero Gris
del Compromiso.

www. tannhauser.blogia.com

8 de junio de 2008

PATRICIA NÚÑEZ



Una cadena de alientos
se enreda en la mesa,
eeeeeeeeetránsitos deshojados
eeeeeeeeeque habitan llenos
eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeede ladrillos y letras.

e
e
e

1 de junio de 2008

ISABEL SERRANO CASTRO


Empapado en un sudor pestilente

desde la habitación del hotel

vuelvo de un abismo sin sombras

noche en tierra

agria travesía encantada

la misma pátina espesa

que engendró el sueño

toca dormir aquí, no hay otra,

mañana...

...guardo las cosa en una malla apretada,

en el muelle

se amontonan cadáveres de peces

de todos los tamaños,

algunos aletean desesperados

llenos de dudas, quizás,

en todos ellos, como en mí,

late un mismo instinto de conservación,

el caso es que tenían una técnica distinta

carente de belleza.


25 de mayo de 2008

ANA ISABEL ALVEA


CUNA DE SUEÑOS






Ella lo había añorado intensamente, y ávida de comunicarse, le mandaba sus palabras en correos electrónicos. Él contestaba vagamente: estoy bien, se aclara el paisaje, todo es posible. Pero ella no sabía en qué dirección se aclaraba el paisaje. Y el corazón latía y latía, y su imaginación volaba y volaba en ese silencio. Él se construía en la distancia con hilos invisibles. Ella se destruía en esa invisibilidad. Al fin , él se hizo visible con su nueva vida. Ella decidió pasar de puntillas para no molestarlo, continuar y reconstruir la suya. Aprendería de su error, a partir de ahora, sólo atendería a lo explícito y literal. Es el mundo virtual una peligrosa cuna de sueños.





23 de mayo de 2008

BERNARDO BERSABÉ

CIUDAD BELÉN
La ciudad te seguirá. 
Vagarás por las mismas calles. 
Y en los mismos barrios te harás viejo.
Konstantinos Kavafis


Ciudad que dejas atrás uniformes y dudas,
tu rostro aquí -el rostro de mi amor- son tus piernas,
las piernas con las que voy caminando.

Ciudad Belén,
abanico que revelas y ocultas la vida
limpia como el motín de un ingente
y tan de piedra,
tan lengua en la lluvia,
tan espalda,
tan siesta en el mar.

Sonrisa y sol uniendo dos países en guerra
pelo al desanudarse,
tormenta en las balcones del crepúsculo.

Tu vientre es el jadeo del mar,
la sístole del día.

Afluente y biosfera, marea,
recibes todos los nombres del agua.

Pero tu sexo no tiene seudónimo,
es la otra cara del tiempo,
el dorso de la vida.

Allí cesa toda plegaria,
la belleza no es comprensible
-replegada en sí misma- es vacío
y la luz –cuando estamos juntos- es tiniebla,
luz para dos ciegos.

Allí el tiempo se detiene a pensar,
los puntos cardinales nos tientan,
es el lugar donde nos perderemos siempre.

Ciudad Belén,
allí se acaba el tiempo,
aquí comienza para nosotros.

Texto: Bernardo Bersabé
www.bernardobersabe.blogspot.com

18 de mayo de 2008

JESÚS FORNIS


 PASADO, PRESENTE, FUTURO

Subí a aquel tren porque me sentía tan perdido que necesitaba que algo en mi vida tuviese un destino claro. Por equipaje llevaba un hato de tristeza y una maleta de decepciones. Me senté en un rincón y me dejé mecer por el dulce traqueteo. Por curiosidad comencé a posar mi mirada en los viajeros. Entonces te vi, hermosamente afligida, tiernamente apenada. Ocupé el asiento que había junto a ti y te sonreí. Dos paradas más tarde mi mano reposaba sobre la tuya. Cuando nos bajamos al final del trayecto, olvidé recoger el equipaje con el que había subido.


    

Texto: Jesús Fornis
Imagen: "Spellbound" (1945)

15 de mayo de 2008

JAVIER PÉREZ-AYALA

02850.jpg

DÍAS DE LLUVIA


Pues claro que me acuerdo
de aquellos días que pasábamos juntos.
Tú ambicionabas ser juez o fiscal,
ahora no lo recuerdo,
me esperabas a la salida del trabajo
mirando el escaparate de una tienda de regalos.
Ese día estaba lloviendo y se te rizó el pelo,
yo te abracé porque tenías frío,
y a ti se te escapó un beso.

Luego trascurrieron los encuentros, 
en aquel piso diminuto de la calle Fleming,
recuerdo con claridad la humedad de nuestra piel,
el olor a incienso, la levedad de tu cuerpo,
el hueco que formaban tus huesos.

Después me enfadé
porque te fuiste con otro más joven y más bueno.
Por eso, ayer, 
cuando íbamos caminando por el pueblo
tu cogida de la mano de otro novio,
y me preguntaste si me acuerdo
de nuestros encuentros, yo te respondí:
––“La verdad, es que ya no me acuerdo”––
ni de la humedad, ni de la levedad, ni del hueco.



Texto: Javier Pérez-Ayala
Imagen: Lluvia

11 de mayo de 2008

AMPARO LÓPEZ PASCUAL




TRÁNSITO


Primero la calle se llenó de niños que enseguida
fueron muchachos y muchachas alargados.
Parecía que la vida iba a ser sólo
sábado por la tarde para siempre.
Si se ataban los extremos de la calle
quedaba una verbena de bromas y suspiros
en zigzag.
No sé cuándo, en qué momento
el aire allí atrapado encontró un resquicio
y hay algunas fotos de antes y después
pero no del delito.
Nos habían advertido los viejos
que tomaban la sombra de su sombra
-sólo ellos, porque ellas cosían calcetines
para olvidar-
nos habían dicho: yo también tuve piernas
y no pude huir.
Pero no sirven los oídos de un tiempo para otro.
No sé cuándo dejó la calle de moverse
y volvieron a tomarla los arbustos
los perros que olisquean el largo aburrimiento
y los viejos
con ese único ojo que mira hacia el final.

Texto: Amparo López Pascual
www.lacoctelera.com/noesposible


3 de mayo de 2008

DANIEL GONZALEZ IRALA


EL LOOK DE UN TRIUNFADOR


Lleva americana escocesa, bebe whisky White Label (o si no hay, se conforma con una copa de Mateus Rosé), se perfuma con Titto Bluni y fuma, preferentemente en lugares cálidos, alguna marca de tabaco rubio light; se mira, se peina, se repasa, está esperando con el periódico del día abierto en la sección de Economía, a una chica, una de tantas de las que pasaron por su vida, sin advertir su alergia al compromiso, a lo establecido, a lo que por exceso de familiaridad, le parece trillado y poco glamouroso; es una criatura anónima, pero tiene ínfulas de triunfar, porque ese es su destino y el secreto propósito que entre unos padres obreros y un estilo de vida más o menos adinerado, le hicieron procurarse: triunfar, comer, beber y vestirse en los mejores sitios, disfrutar de las más envidiadas compañías, aunque eso suponga a veces una pequeña piedra en el zapato o desliz, que simplemente se iría sacudiendo desde la suela al talón con un golpe seco. Así era Peter Smith, un tipo de nombre anodino, pero perfectamente identificable por las páginas de Google como alguien que manejaba dividendos y ofrecía al mundo su renovada y orgiástica visión de lobo estepario, capaz de hacer lo que fuera por conseguir dinero, y por tanto mujeres, y por tanto ropa.
Tras terminar una dura carrera de Arquitectura en la Universidad y probar los distintos departamentos de trabajo que le ofrecía tal distingo, no le faltó a Pete carrera de fondo como asistente y técnico de despacho que, aunque venido a menos, ya hacía sus primeros pinitos. Pero la vida imponía su marcha, y no había subida de sueldo sin renuncias laborales que para una familia a la que le había costado salir adelante suponía un nuevo paso a un precipicio que él no veía como tal, al fin y al cabo progresar significaba eso, dejar rencores para ganar ambiciones, progresar para no dilatarse, correr, asumir el vértigo y una necesidad un tanto insensata de éxito. El padre de Pete, Mann, además dejó de ser una referencia para él pues años antes de terminar en la escuela, de alguna forma fracasó por razones de idealismo como empresario, lo que provocó una separación irreductible con el amor y madre de sus hijos. Sentirlo servía de poco, y si bien la hermana de Pete vio peligrar su salud por un comportamiento que la hacía retraída y excesivamente tímida, lo cierto es que el único empuje posible y plausible era dar rienda suelta a los deseos y ambiciones de Pete, quién reconvertido en héroe (más para sí mismo que para el resto) tendría que dar la apariencia y el empaque de los hombres hechos a sí mismos que colaboraban como podían en la economía familiar.
Esta decisión o imagen superlativa de sí mismo le hizo abandonar ciertas inquietudes artísticas sobre su sector, así como técnicas, para observar antes de tiempo y con pasión, como el poder estaba en los consejos de administración y en la gestión, en algo intocable y supremo más por el deseo que por la realidad; seis años de carrera y una peculiar y corta actividad en busca de sí mismo, le hicieron subrogar sus prerrogativas a un único bien, aunque ello supusiese trabajar de camarero, ese bien, era, por supuesto, el dinero.
Morenazas de ojos verdes, rubiancas de escote voluptuoso, todo tipo de mujeres se acercaban en busca de seducción o quizás algo más; inteligentes, tontas, oportunistas; airadas, excéntricas, tranquilas, nerviosas, serenas, todas tenían algo que pedir al nuevo yogurín que entraba impoluto y de traje todos los días, ¿hacer o dejarse hacer?, ¿mirar o contemplarse de nuevo en el espejo como un cisne hipersensible que conquistaba corazones, un tipo recto, en apariencia íntegro, cabal, cerebral, asertivo, aventurero, clásico?.
Pero, ¿qué aparencia había tras este poderoso look?, ¿habitaba Superman dentro?, desde luego nadie diría que era ese Christopher Reeve de los últimos años el que tantas pasiones levantaba; al principio era todo un juego, pero implacable, no se mostraba igual de dulce ante la mirada de los envidiosos (ay, siempre los hay) que veían que en su integridad el tipo no se prestaba a aventuras de fin de semana y que la idea de experto financiero no se asociaba al de ponedor de cuernos con doble vida. Sus aventuras las vivía de una forma individualista y acérrima y se soportaba a ellas, tanto como a su identidad tópica de machito, desde la ingenuidad de un antihéroe de Huston, con una naturalidad arrebatadora, que daba una imagen de perfección y limpieza ante los demás, que sólo se rompía ante una endeblez de carácter que lo hacía demasiado asequible a todo el mundo, no por su don para la conversación, sino por su natural donosura y simpatía. Era Peter uno de esos caracteres complejos que de tanto ser analizados por otros se hacía frágil y conseguía hacer o convertir sus pensamientos en cristalinos (o al menos así lo sentía) ante quién simplemente, plácidamente, le observaba.
Su talle y porte transpiraban la tranquilidad que para Jane tenía Tarzán, pero, ¿y por dentro?, ¿qué pasaba por esa cabeza inquieta y rocambolesca, desconfiada y a veces pertrecha, si no era la inseguridad de una juventud con pocos errores y menos frustraciones aún?.En su fuero interno, necesitaba equivocarse, cagarla de una forma definitiva para sentirse vivo, abandonar sus viajes con compañeros a Estados Unidos o Budapest, para visitar de una vez por todas los peligros de África, aunque no fuese para convertirse en Kapuscinski, sólo para darse cuenta de la suerte que desde la humildad le llevó al camino.
El affaire impropio y las ganas de meterla en caliente sobrevino a lo que muchos pensaban era su perdición como hombre de negocios; dado que aún arrastraba el complejo de no pertenecer a una familia que igualase su tipo y calidad de vida, decidió optar por una exuberante jovencita de padres adinerados y con puestos en distintas ramas del sector bursátil, primeras espadas en electricidad, químicas o editoriales, y no sólo el sector de la construcción; la decisión no era premeditada, pero aquella mujer lo quería atadito y dispuesto a irse a su pueblo a vivir cuando apenas llevaban dos meses acostándose; para Peter, Sylvia (que así se llamaba), iba muy rápido y si bien su carácter e inteligencia así como un morbo por el que él la había espiado desde su cuarto mientras se bañaba, le hacía rebelarse más hacia estas salidas de tono que hacia su agradable compañía. Con Sylvia, Peter descubrió que no es bueno que el hombre esté solo, sobre todo si le crecía cada dos por tres un bulto entre las piernas que a veces no se le quitaba ni con baños de agua fría. Antes de formalizar cualquier mudanza de ella a su apartamento (aunque fuese la del cepillo de dientes) se aseguró tácitamente de que en su vida no habría problemas de celos o susceptibilidades por amistad heridas, pero cuando adivinó que ella trabajaba en otra sección, pero en la misma multinacional, su vida se sumergió en una pesadilla y paranoia que le hacía desconfiar de cualquier comentario y ser él la víctima de aquello que había querido evitar en los demás; sentía que esta vez sus pensamientos eran aún más transparentes cuando lo que empezó a llamar la atención de los otros es que tenía un affaire deslizante y algo siniestro con una comercial; este problema le hizo rendir menos en el trabajo y establecerse más como medianía, que desde la brillantez del triunfador que siempre se propuso ser.
Ahora, si le preguntabas por su estado de ánimo, se veía al auténtico Peter, alguien relajado por haber podido deshacer de su cerebro esa imagen costrosa de triunfador, pero con un nuevo problema, quizás el de muchos mortales, un problema por pagar hipoteca, comida, casa, por sobrevivirse a sí mismo, por coger las oportunidades y no dejarlas escapar, pues Peter era de esas personas que si no cogen su tren de vida a la primera, se desesperan, de alguna forma, son rápidos, pero igualmente exigentes, tanto consigo mismo, que parecen no concederse perdón por un desliz que en otro sería sin importancia. Este sufrir por amor no le envilecía con el tiempo, es más le hacía cada vez más vulnerable, sin llegar a ver en esta sensibilidad asomo de grandeza, sino sombras de cobardía, como si todo su recorrido personal y profesional quedase anulado y ahora sólo desease amar a Sylvia (de quién todos decía que estaba por interés) y amarla hasta que se le partiese la polla en dos, para así pasar a la historia como uno de esos héroes incomprendidos, que sin hacer nada especial, consiguió atreverse a ser él mismo.


Texto: Daniel González Irala
www.danielgonzalezirala.blogspot.com
Imagen: Jean Paul Belmondo (Película: "Al final de la escapada".1959)

29 de abril de 2008

SANTIAGO BERTAULT LÓPEZ


CANSADA VETUSTA


Rotondas maquinales
Fatigosas y amargadas risas animales
Ovetus de clasicismos sociales
Pueblin grande de parados asóciales
Lloran ya de hastío tus silenciosos urbanitas
En Oveto estéril acabaras
Por no borrar tribus estériles
Por no invocar platónicos deseos
¡Despierta del embrujo de Tanatos!
¡Renace en brazos de Parnaso!







Texto: Santiago Bernault
www.remoraart.blogspot.com
Imagen: Thanatos

26 de abril de 2008

ANA VIDAL EGEA


Aquel septiembre tú habías empezado
a decírmelo todo,
como si después de tantos años
no supieras que daba igual
saber el nombre de las cosas.
Dijiste algo de las mujeres
y yo supe que habías dejado de quererme.

A veces dejo un lado libre en nuestra cama
por si regresas
cualquier noche en que no importe estar desnuda.
No estás.
Yo sigo buscando árboles.
Podré perderme en un bosque algún día
cuando no quiera ser más.


Texto: Ana Vidal Egea
Imágen: Egon Schiele

19 de abril de 2008

CLAUDIA MUNAIZ

BRAILE

Cazaba palabras al vuelo. Si hacía falta las navegaba, las escalaba, las memorizaba. Podían ser palabras declamadas, manuscritas, en verso o en prosa. Las convertía en mentiras piadosas para las adolescentes y en verdades pecaminosas para las casadas. No había mujer a quien no le dedicase alguna. Usaba palabras de usar y tirar para amores de una noche, sinónimos para las conocidas. Eran vocablos azafranados y coloreados. Los moldeaba y los lanzaba sobre ellas. Tenía palabras de mercadillo para castizas y palabras de altura para trapecistas. Palabras sazonadas para las del trópico, palabras en chotis para las gatas. Madame para las francesas, qué tal para las de aquí. Soltaba metáforas para las científicas, recetas médicas para las literatas.
w
w
Hasta que un día se enamoró de verdad y no supo qué decir. Entonces, decidió robar la oscuridad para aprender palabras en braile, tal como estaba, ciego de amor.

Texto: Claudia Munaiz

14 de abril de 2008

JOSÉ IVÁN SUÁREZ

EL CONSEJO


EN las tinieblas piensa

en el número áureo
sobre pi y sus espasmos
AAAentretén el gris
mientras pasan murciélagos
ávidamenteAAAAágiles
en la vil oscuridad
calcula con los dedos,
desmonta hipótesis,
AAAAAAAApero a ellos
no les escuches nunca poner a pruebalos dientes.



Texto e imágen: José Iván Suárez
http://www.amigodediablos.blogspot.com/

7 de abril de 2008

FERNANDO DE LAS CUEVAS TERÁN


EL EFECTO DOPLER



Ahí abajo, junto a ese abrevadero lleno de moscas, se ve a dos hombres tumbados en el suelo. Están sucios y tienen la ropa raída. Llevan barba de varios días; uno de ellos tiene un cigarro en los labios.
- Ni hablar – dice el que fuma.
- ¿Y eso por qué? – replica el otro, que es un poco más alto y más fuerte-. No pienso quedarme aquí tirado.
- No estamos tirados, tío. Sólo seguimos nuestro propio camino.
- ¿Camino? ¿Qué camino? – el hombre más alto intenta matar una mosca de un manotazo, pero se le escapa -. Aquí no hay una mierda de camino; tenemos que coger el tren.
Las ropas, aunque estén raídas y no sean más que harapos, fueron una vez uniformes. Al otro lado de la cuneta pasa una vía, larga y recta, que atraviesa la pradera; no parece sin embargo que circulen muchos trenes.
- ¡Escucha! – grita el más alto de pronto.
Apagado, llega hasta ellos un sonido agudo e inconfundible.
- ¡Un tren!
- Te he dicho que no quiero cogerlo.
Aquellos que, por su edad, vivieron los días en que el ferrocarril era un medio de transporte mucho más común que en la actualidad, saben que el sonido del tren sobre las traviesas es más agudo cuando se aproxima que cuando pasa de largo y se aleja.

- ¡Corre!
- Joder… corro todo lo que puedo.
Dos hombres corren junto al tren de mercancías y tratan de llegar a un vagón que tiene la puerta abierta. Uno de ellos, el más alto, tira en todo momento del otro.
- ¡Más rápido!
El hombre más alto da un salto y casi se encarama al vagón pero, entonces, el otro tropieza en plena carrera y arrastra a su compañero. Caen de bruces sobre la grava; el tren pasa de largo. Cuanta mayor sea la velocidad con la que un tren se aleja, mayor será la separación de las ondas sonoras y más grave el sonido de su movimiento sobre las traviesas.
- De todas formas – dice el que cayó primero, el que fumaba - era un vagón apestoso.
- Escucha – responde el otro, el más alto -, te juro que la única razón por la que no te mato ahora mismo es que tendría que dejar que el próximo tren pasara de largo.
Los dos tienen heridas y el hombre más alto sangra; hace calor.

No parece que por esta vía circulen muchos trenes.

30 de marzo de 2008

PELAYO MÉNDEZ + VÍCTOR MORAGUES

ENCUENTRO



aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaPara I.M.J.



Porque ya sólo me acuerdo de ti cuando anochece
sé que no te quiero
desde la oscuridad recuerdo
el injusto reparto las últimas miradas
imagino como era el mundo a tus pies
empapado del familiar miedo al nosotros
que me aletarga algunas noches
en la espera del primer sueño
como buenos comensales
educados a la hora de comernos las entrañas
nos encontramos de año en año
en cualquier lugar ajeno
estas preciosa, te digo siempre
y tú bajas la mirada
con esa sonrisa por la que no pasa el tiempo
que dulce el intercambio de mentiras y posibilidades
que alegre la despedida, la última, la primera
que extraño se ve mi nombre en tu boca
mis labios guindados de tus labios
ese sabor - digámoslo - de derrota
poder contarte al fin como sigue todo
igual, qué esperabas
puede que no sea cierto
pero ahora mismo, cuando te tengo delante
sólo existimos tú, yo y un viento inquieto.


Texto: Peláyo Méndez, poema perteneciente a la serie Poemas de temporada, ver más

Imágen: Víctor Moragues, ver más

19 de marzo de 2008

GUSTAVO M. GALLIANO

Crepúsculo


REINA GRIS EN CIUDAD CREPÚSCULO

Reina Gris gobierna,
Ciudad Crepúsculo observa,
la miel, la mies, la piel,
todo ofrendado a ella.
Baila Reina Gris, 
baila decadencia,
que hoy tu infiel estirpe
al fin ya no procrea.
Ríe Reina Gris,
sin bufones ni Corte,
la suciedad de tu reina
sentenciado te absorbe.
Ríe Reina Gris,
ríe y alecciona,
que en tu reír bastardo.
la urbe no da loas.
Jadea Reina Gris,
revuélcate en tu odio,
que el carrusel del olvido
no gravará tu historia.
Estalla Reina Gris,
propagadora del mal,
en tu paso pestilente,
de catadora seminal.
Solloza Reina Gris,
nosotros lo imploramos,
esclavos por debilidad.
Resígnate Reina Gris,
sin súbditos ni huestes,
nosotros, tus burlados,
reiremos de tu suerte.-

*Publicado en la Antología "Poetas y Narradores Contemporáneos 2007" organizado por De Los Cuatro Vientos Ediciones, junio de 2007, Buenos Aires, Argentina.
Texto: Gustavo M. Galliano
Imagen: Mikhailov Eugene "Crepúsculo"

17 de marzo de 2008

ROCÍO SANTILLANA



MI OTRA LENGUA


yo, ella
regalo de cumpleaños

hombres que sueño, deseo, quiero, tengo
y amo
en su espalda la marca clavada de mis uñas, pezuñas, garras delicadas
en su lengua, sus rodillas y las yemas de sus dedos
impregnada mi otra lengua

mi otro yo
yo misma
más que nunca, yo

él

bebánme a mí
beban de ella

gelatina coralina
mi otra lengua
caracola bailadora
campeona olímpica en mi piscina de almíbar
bemba bongocera, vocera endorfina de mi saliva salsera

mi otra lengua, ella, yo misma
guinda de mi buffet
servido en mantel derramado de miel
mi piel

levántense de la mesa, convidados de asiento reservado
ustedes
ellos

él

vuelvan a ella, vuelvan a mí
convertidos en abejas

coman conmigo, gourmets
invitados por mi otra lengua, anfitriona de mi vida
banquete de mí misma

vuelvan, quédense, estén, sean
ustedes
ellos

él
mi otra lengua
regálense en mi cumpleaños diario, la hora festiva de poner el mantel.








Texto: Rocío Santillana, del cuaderno inédito Mi otra lengua
Imágen: Rocío Santillana
Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution 2.5 License.