ELIGE EL FINAL DEL SONETO
Lea cuidadosamente el soneto y siga las instrucciones.
Luz de cristal de botella de vino
serpentea por las mesas pobladas
de duendes, de enanos, de magos y hadas,
mercando plata de tueste argentino.
Hecha la presentación del espacio, en el segundo cuarteto aparece el héroe. Si le interesa continúe leyendo.
Llega centauro, tango clandestino
su caminar pausado, las espadas
arriban por doquier, desafiadas
por su navaja de corte platino.
Parece que va a haber pelea. Los tercetos tienen carácter cruento.
Trotando encima de platos y alcuzas
cíclopes vuelve a dos o tres aquiles
en número menor de escaramuzas.
Pelea más limpia de lo esperado, en el último terceto se desvela la razón de tanta sangre. Si le interesa siga leyendo.
Elige corazón tras los mandiles
que al instante se rompe y desmenuza
pues cuenta ésta no más de veinte abriles.
Luz de cristal de botella de vino
serpentea por las mesas pobladas
de duendes, de enanos, de magos y hadas,
mercando plata de tueste argentino.
Hecha la presentación del espacio, en el segundo cuarteto aparece el héroe. Si le interesa continúe leyendo.
Llega centauro, tango clandestino
su caminar pausado, las espadas
arriban por doquier, desafiadas
por su navaja de corte platino.
Parece que va a haber pelea. Los tercetos tienen carácter cruento.
Trotando encima de platos y alcuzas
cíclopes vuelve a dos o tres aquiles
en número menor de escaramuzas.
Pelea más limpia de lo esperado, en el último terceto se desvela la razón de tanta sangre. Si le interesa siga leyendo.
Elige corazón tras los mandiles
que al instante se rompe y desmenuza
pues cuenta ésta no más de veinte abriles.
El poema podría terminar aquí. Pero si el lector desea algún dato que aclare mejor el final, continúe leyendo el estrambote. Decida según sus preferencias si quiere final feliz (opción a), o prefiere un final trágico (opción b).
Opción a
La besa, la engancha, la rapta presto.
Amor fugitivo hecho manifiesto.

Opción b
La besa, la engancha y la mata presto.
¡A partir de aquí imaginen el resto!
pOEMA: Sergio Artero Pérez
iMÁGEN: Spranger Bartholomaus (1546-1611)