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Yo,
creadora del más perfecto
de los monstruos,
no logro apartarme
de tu costado.
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Mas cuando el ojo del sollozo
parece adormecido,
surge la terrible consecuencia
de un amor inconcluso.
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Y por encima del silencio
de mi propio corazón
detenido,
este cuerpo
eleva un cántico
pronunciando tu nombre.
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¿Cómo calmo la herida?
¿Cómo templo ésta furia?
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¡ Dies Irae !
¡ Dies Irae !
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Ni un solo día sin pasado.
Ni un solo día sin ira.
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Porque aún sigo deseando
un beso nacido,
de la inhóspita
curvatura
de tu boca.
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4 comentarios:
¡Excelente poema!
Original por su título y desgarrador desde principio a fin.
Mis felicitaciones para su autora.
Saludos.
Estremecedor. Con un final aplastante.
Buen ritmo y original.
Felicidades
Brillante!! Ese beso deseado con una pena latiendo... Te felicito, compañera!!!
Muchas gracias por vuestros comentarios y gracias también a Dulce Arsénico por haber publicado éste pequeño trabajo en un blog tan especial.
¡besos!
Inma Puente
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