
TUS LAPICEROS
Hacen falta trescientas manos para rellenar este crucigrama,
para ver si encuentro alguna frase de Jacinto Benavente,
una foto de George Harrison y
un órgano que perdiste en Bruselas.
Tus manos eran casillas,
donde encontraba letras diarias,
algunas que no he podido descifrar hasta hoy,
porque me arrancabas la tinta de las paredes,
de las fotos antiguas
y de tu espalda
en ese horizonte de esos que abundan en Carmen de la Legua.
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